Una jornada en Córdoba que reflexionó sobre la necesidad imperiosa de cuidar al voluntariado, con estrategias como su participación y su acompañamiento cercano.
Fecha publicación: 16/06/2026 | Por: Maria Bombardó Soro
El pasado 11 de junio tuvo lugar la cuarta edición del acto anual de La Volunteca, esta vez en Córdoba. La jornada se dedicó, como cada año, a la reflexión entorno a la tarea voluntaria, y aglutinó a varias entidades sin ánimo de lucro y agentes institucionales en el Jardín Botánico de la ciudad andaluza. Concretamente, esta edición se tituló ”El voluntariado en el centro: el valor de cuidar a las personas voluntarias”, y giró alrededor de la necesidad de cuidar adecuadamente al equipo de voluntariado y las estrategias para ayudarlo a desarrollar su misión con éxito y eficacia.
El acto arrancó con una bienvenida institucional por parte de los miembros de la administración cordobesa Dolores Moreno, de la Delegación Territorial de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de Córdoba; y Daniel García-Ibarrola, noveno teniente de alcalde de Córdoba. También intervino Auxiliadora Moreno, diputada Delegada Especial de Igualdad, Cooperación al Desarrollo, Consumo y Participación Ciudadana de la Diputación de Córdoba, que celebró el voluntariado por llegar “allí donde las instituciones no llegan”, y Patricia Bezunartea, directora general de Diversidad Familiar y Servicios Sociales del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que dedicó su intervención a agradecer a las entidades organizadoras “por propiciar cada año este espacio de reflexión alrededor de la labor voluntaria” y a afirmar el “compromiso del Ministerio con las entidades y el voluntariado”.
A continuación, llegó el turno de la academia, con la conferencia de Pedro Ventura, profesor de la Universidad de Córdoba especializado en los aspectos psicosociales, emocionales y relacionales de los cuidados. Durante su conferencia, con el título “Como pensar-cuidar el voluntariado desde una técnica de la humanización” puso sobre la mesa la importancia de plantearse si al voluntariado se lo trata como a un recurso o como a una “realidad humana que necesita ser cuidada”. “Somos seres faltuzcos”, decía, “ser humano es ser interdependiente” y de ahí que cuidar de quien cuida sea una necesidad esencial. Ofreció, por ello, algunas dimensiones básicas del cuidado del voluntariado: trabajo en la interioridad, dar voz a las personas, valorar la singularidad por encima de la homogeneidad, aportar sentido a su experiencia en un todo, ofrecer una trayectoria que importe más allá de la utilidad presente, abrir un espacio de acogida y entender que somos también un cuerpo y no solo pura voluntad.
En el ecuador de la jornada, se sirvió un desayuno en el exterior del salón de actos, donde las personas asistentes, la gran mayoría miembros de entidades cordobesas, desafiaron al calor para aprovechar el momento de conversar y compartir experiencias.
El acto se retomó con una mesa de experiencias donde cuatro entidades compartieron sus prácticas en cuanto a cuidado del voluntariado. Participaron Marisa Vázquez, responsable de Solidarios en Sevilla; Inmaculada Ruiz, responsable de voluntariado de la Fundación Cudeca Málaga; Jesús Tamayo, director de Proyecto Hombre Córdoba; y Diego Requena, presidente y responsable de voluntariado de Red XXI. Durante la conversación, moderada por Armando Rotea, presidente de la Plataforma Andaluza de Voluntariado, se reafirmó la importancia de “ver más allá del rol del voluntariado”, como decía Ruiz, lo que debía traducirse en hacer un buen acompañamiento a las personas voluntarias, como señalaba Vázquez, a pesar de que aún “hay obstáculos para ello, como la falta de recursos”. Todas las personas participantes coincidían en que una buena práctica para el cuidado es facilitar la participación horizontal del voluntariado, teniendo en mente que “viene porque quiere venir, no por compromiso, y hay que cuidarlo y sacarle brillo”, concluía Tamayo.
La última parte de la jornada la protagonizó una pequeña obra de teatro de la mano de La López Inclusión a Escena, una compañía de espectáculos inclusivos y accesibles. Tres asistentes tuvieron la oportunidad de participar también del espectáculo por medio de la improvisación, experimentando de primera mano herramientas y dinámicas para trabajar las artes escénicas de manera que todas las personas, sin diferencia, puedan disfrutarlas, aplicando estrategias que bien pueden aplicarse al día a día. “Se trata de no dejar a nadie atrás”, decía una de las actrices en el coloquio posterior, “que nadie pierda nada de información, y esto se puede ampliar a todas las dimensiones de la vida”.
Cerraron la jornada representantes de las dos entidades organizadoras. Primero, Mar Amate, directora de la Plataforma del Voluntariado de España, reiteró que, igual que “el voluntariado encarna el cuidado”, así debía cuidarse. Luego, Rafael Ruiz de Gauna, director general Adjunto de la Fundación Pere Tarrés defendió lo importante de que “las direcciones de las organizaciones se impliquen” para cuidar al voluntariado, porque sus miembros “no son recursos, son personas”.